La Piedad de Ceres. Transhumanismo: ¿Salvar una vida o reinventarla?

En esta reflexión abordamos el transhumanismo desde una perspectiva crítica, tomando como eje narrativo la novela La Piedad de Ceres, de Juan Carlos Martínez Don. A través del dilema ético de separar la mente del cuerpo para preservar la vida, se cuestiona la continuidad de la identidad personal en contextos de transferencia de conciencia y manipulación tecnológica.

11/13/20252 min read

Uno de los conceptos más importantes de "La Piedad de Ceres" viene dado por la siguiente pregunta: ¿puede la conciencia sobrevivir a la muerte de un cuerpo? Y si puede... ¿sigue siendo la misma?

La mutólisis, enfermedad degenerativa que destruye la estructura biológica humana, actúa como catalizador. Lo que está en juego no es solo curar un cuerpo, sino preservar a la persona. Y en ese intento, la ciencia da un paso irreversible: desvincular la mente del soporte físico.

Este proceso —la transferencia o emulación de la conciencia— es un eje clásico del pensamiento transhumanista. Desde Hans Moravec hasta Nick Bostrom, la posibilidad de cargar la mente en un soporte no biológico ha sido explorada como la forma definitiva de trascendencia humana. La novela toma ese debate y lo sitúa en un entorno cerrado, violento y éticamente ambiguo: una prisión orbital donde el valor de una vida se mide en función de su utilidad científica.

La propuesta técnica de Custodia no es la simple mejora del cuerpo humano (biotech, implantes, longevidad), sino su anulación como requisito existencial. Se plantea que la persona —su carácter, memoria, voluntad— puede sobrevivir sin cuerpo, o con uno nuevo, construido, sustituido o manipulado.

Este es el punto clave: ¿qué hace a una persona ser quien es? ¿Su cuerpo? ¿Su historia biológica? ¿Sus recuerdos? ¿Su voluntad?

Cuando la mente se separa del cuerpo, la novela nos obliga a preguntarnos qué parte de esa persona estamos realmente salvando.

Los dos personajes que encarnan este dilema —Nicholas Báxter y Christopher Alastor— representan posturas diferentes ante el mismo abismo.

Ambos desean salvar a alguien a quien aman. Ambos aceptan romper límites éticos para hacerlo. Pero mientras Báxter aún intenta preservar el principio de identidad —la continuidad del yo original—, Alastor acepta el sacrificio de esa integridad a cambio de obtener un resultado funcional. No le interesa conservar a su hija tal como era: le basta con recuperarla como símbolo.

Ahí es donde la novela muestra su profundidad filosófica. No cae en el dualismo fácil de “alma vs. cuerpo”, ni en la utopía digitalizada. Cuestiona la idea misma de identidad como algo trasladable. ¿Qué pasa con el trauma, con el dolor, con las huellas del cuerpo en la memoria? ¿Qué parte del yo se pierde al ser volcado, fragmentado o reconstruido?

"La Piedad de Ceres" no responde si el transhumanismo es deseable, sino que crea otra cuestión: no es cómo hacerlo… sino si debemos hacerlo.

sobre_la_transhumanización_2.txt

…¿Qué ocurrirá cuando el superhumano rebase al humano corriente? ¿Lo seguirá viendo como un igual o adoptará una postura depredadora hacia ellos?

Los filósofos modernos que defienden el transhumanismo no rechazan el propio humanismo, sino que pretenden enriquecerlo. Dicen que nos resignamos a una naturaleza obsoleta, como si el propio hecho de tener huesos, carne y sangre, nos hiciera inferiores. Argumentan que estamos limitados por nuestra propia imaginación. Siendo sincera, no les falta razón, ¿por qué adoptar una postura tan pasiva frente al inevitable avance del ser humano? Nosotros hemos tomado este camino, como sociedad y como especie. Hay que afrontarlo y adaptarse, como siempre hemos hecho.

Al fin y al cabo, las medicinas y los propios médicos pretenden alargar, de manera “artesanal”, la propia vida del ser humano. Eso es positivo. Y lo que pretende este movimiento es la inmortalidad. Sería muy interesante estar allí cuando consigan alcanzar su prioridad máxima, porque habría que despejar una última incógnita. ¿Qué ocurrirá cuando las personas dejen de morir y el tiempo humano comience a carecer de sentido?...

-La Piedad de Ceres, Juan Carlos Martínez Don